La mejor dieta paleo de todos los tiempos. Ponte en forma de de manera rapida y sencilla

Las modernas dietas de adelgazamiento pobres en carbohidra- tos contienen grandes cantidades de grasas y tienen dentro una moderada proporción de proteí- nas; no contienen los elevados niveles de proteínas que consumían nuestros ancestros, los cuales sí están en la paleodieta.

en realidad, comparado con lo que comían nuestros ancestros, el con- tenido de hidratos de carbono de estas dietas modernas es demasiado bajo. Peor todavía, todas estas dietas pobres en carbohidratos permiten un consumo sin limites de carnes grasas y saladas (por ejemplo, beicon, sal- chichas, costillas o chuletas de vacuno o cordero grasas) y derivados de la leche (quesos, nata y mantequilla), a la vez que restringen el con- sumo de frutas y verduras.

¡Frutas y verduras que combaten el cán- cer! Este patrón dietético difiere radicalmente del de nuestros ante- pasados. Y más allá de que estas dietas podrían conseguir el adelgazamiento, la per- sona que la sigue tiene un triunfo de corta duración a costa de su salud y confort a la larga. Esto es lo que los promotores de estos proyectos die- téticos no desean que sepas: cuando la dieta pobre en carbohidratos consigue la disminución de peso por poco tiempo, se debe a que agota las reservas de glucógeno (carbohidrato) de los músculos y del hígado, y el peso que se baja rápidamente guarda relación sobre todo con el del agua que se elimina.

Cuando la dieta pobre en carbohidratos causa una reducción de peso a lo largo de semanas o meses, se debe a que se queman más calorías de las que se consumen, así de fácil. Las dietas pobres en carbohi- dratos tienden a normalizar el metabolismo de la insulina en bastante gente, particularmente en aquellas que tienen un grave exceso de peso. Esta normalización impide los altibajos del nivel de azúcar en la sangre, lo que paralelamente podría ser causa de que la persona coma menos y baje de peso.

Es la reducción del total de calorías la que baja los ni- veles de colesterol total y el de lipoproteínas de baja densidad (LDL, el colesterol malo). Además, la reducción del consumo de carbohidra- tos (se reduzcan o no las calorías) casi siempre causa la disminución de

No sólo otra dieta pobre en carbohidratos 27 el compromiso de muchas patologías crónicas. En cambio, las grasas poliinsaturadas omega-6 (que se encuentran en los acei- tes vegetales, muchos productos de bollería y para picar) no son más información buenas cuando se consumen en exceso a expensas de las omega-3. la multitud del Paleolítico comía muchas grasas monoinsaturadas, y las saturadas y poliinsaturadas las tomaban con moderación, y cuan- do comían grasas poliinsaturadas, equilibraban mejor las omega-3 y las omega-6.Consumíanmuchasmenosgrasasomega-6delasquecon- sumimos en la actualidad.

¿Qué importancia tienen las grasas en la dieta? El siguiente es un caso de muestra actual: las personas de los países mediterráneos, que consu- men mucho aceite de oliva, tienen menos opciones de morir de patología cardiaca que las estadounidenses y las del norte de Europa, que no consumen tanto aceite de oliva.

En nuestra dieta occidental abundan las grasas saturadas y las omega-6, y lamentablemente esca- sean las grasas omega-3, saludables para el corazón y protectoras de las arterias. Nuestros estudios sobre cazadores-recolectores proponen que te- níanmuybajoelniveldecolesterolenlasangreyerarelativamentebaja la tasa de patologías cardiacas.

Nuestro conjunto de investigación opina que las grasas alimentarias de su dieta eran uno de los principa- les fundamentos de que no contrajeran anomalías de la salud cardiacas. Frutas y verduras, que enfrentan la enfermedad

Un inconveniente importante de las dietas pobres en hidratos de carbono para bajar de peso es lo que hacen con las frutas y verduras favorables para la salud: prácticamente las eliminan. gracias a un tecnicismo (restric- ción general de todos los tipos de hidratos de carbono, inclusive de los bene- ficiosos,de30-100galdía),quedanfueralasfrutasylasverduras.Esto es un error.

Las frutas y las verduras, con sus antioxidantes, sustan- cias químicas y fibra, están entre nuestros más poderosos socios en la batalla contra la patología cardiaca, el cáncer y la osteoporosis. no obstante, sólo una papaya (59 g de carbohidratos) sobrepasaría el límite períodico de hidratos de carbono de dos de las más populares de estas dietas. Comer una naranja, una manzana y un tazón de brécol con za-

LA DIETA PALEOLÍTICA nahoria (73 g de carbohidratos), que equivale a una gota del cubo para los cazadores-recolectores, cuyas dietas eran ricas en frutas y verduras, estaría reñido con las dietas pobres en carbohidratos más liberales. Las primeros carbohidratos que comió la raza humana, los alimen- tos con los que sobrevivimos millones de años, no procedían de cerea- les feculentos ni de patatas, que con sus elevados índices glucémicos pueden elevar rápidamente el nivel de azúcar en la sangre.

Los carbo- hidratos procedían de frutas y verduras silvestres, de bajo índice glu- cémico, que producían elevaciones mínimas y graduales en el nivel de azúcar. Éstos son los hidratos de carbono que vas a comer con la paleodieta. Estos hidratos de carbono no feculentos normalizan los niveles de glucosa y de insulina, benefician el adelgazamiento y nos hacen sentir llenos de energía todo el día.